Estar gordo impide al sistema inmunitario recordar cómo luchar contra la influenza, lo que limita al cuerpo humano ser inmune a ésta.
Un estudio publicado en Journal of Immunology indicó que en un experimento, ratones gordos no fueron capaces de desarrollar células-T que combatían un tipo específico de influenza, las cuales se generan en el cuerpo durante las primeras etapas de la enfermedad. Por otro lado, ratones menos gordos pudieron generar dichas células, que son de alta importancia cuando el cuerpo quiere defenderse de un segundo ataque de gripe.
Los ratones menos gordos fueron alimentados con alimentos bajos en grasas mientras que los más gordos tuvieron una dieta rica en grasas. Cuando los ratones se estaban recuperando de un primer ataque de gripe, los mismos fueron inoculados con una forma más virulenta de la enfermedad. Según el investigador, los ratones mejor alimentados pudieron recuperarse, pero el 25% de los ratones gordos fue aniquilado por la infección.
Según el principal autor del estudio, Erik A. Karlsson, un investigador de la Universidad de Carolina del Norte, las personas obesas deben ser consideradas en alto riesgo para contraer la infección. El estudio también ha indicado la posibilidad que la presencia excesiva de grasa puede restringir el volumen pulmonar ya que la obesidad causa inflamación crónica y esto puede influir en la respuesta inmunitaria.
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