Luego de años de litigio, un jurado federal decidió que Novell tiene los derechos sobre Unix. El perdedor en dicha decisión fue SCO que en 2002 inició su ataque contra IBM e intentó obligar a las empresas que usaban Linux a pagarle regalías. En el año 2003, Novell volvió a atacar y afirmó su propiedad sobre las patentes de Unix System V. Con la decisión del jurado, la vida de SCO depende, literalmente de un milagro.
Además de Novell, la gran ganadora con esta decisión es la comunidad de usuarios de Linux, quien desde ahora podrá tener la tranquilidad -si no hay una apelación por parte de SCO- de seguir ampliando sus desarrollos sin tener detrás la amenaza de SCO.
Aunque es difícil de imaginar en estos momentos, la cruzada de SCO contra Linux se tomó demasiado en serio cuando comenzó. Aunque la compañía trató de socavar la adopción de Linux o al menos cobrar por la licencia, el caso tuvo un efecto poco esperado por SCO. La comunidad de software libre pensó más seriamente sobre el potencial de dichas amenazas y comenzó a hacer una mejor documentación sobre el origen del código y la asignación de derechos de autor.
Desde entonces, Linux se ha tomado más en serio como actor en el mercado comercial después de la andanada los ataques iniciales.
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